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4/26/2015

Acción en homenaje a las 1450 personas ahogadas en el Mediterráneo en las últimas semanas

Se estima que en los últimos 20 años más de 25.000 personas han muerto ahogadas en el Mar Mediterráneo en su intento de llegar a las costas europeas. 25.000 personas; una cifra tan desoladora como imprecisa, ya que, como recuerdan las organizaciones que contabilizan estas muertes, podría ser mucho mayor; un elevado número de los cuerpos no se localizan, se hunden en el fondo del mar o quedan flotando a la deriva. En otras ocasiones, esta gente es asesinada al llegar a tierra, como ocurrió el pasado año en las aguas de Ceuta, cuando varios guardias civiles dispararon material antidisturbios sobre 15 inmigrantes que acabaron falleciendo. Y en la mayoría de los casos, quien consigue llegar sufre el racismo, la xenofobia, una estricta precariedad laboral o una temporada de reclusión en los Centros de Internamiento para Extranjeros a la espera de la deportación.

El Mediterráneo es el mayor cementerio migratorio del planeta, seguido por el Cuerno de África, el sudeste asiático y la frontera méxico-estadounidense. En el pasado año, tan solo en este mar, murieron ahogadas más de 3.400 personas que huían de la pobreza y del hambre. Que huían de trabajos esclavos en las fábricas de las grandes empresas occidentales. Que huían de las guerras propiciadas por las potencias del llamado primer mundo, trazando unas fronteras con escuadra y cartabón primero, y vendiendo armas a los diferentes pueblos después. Que huían de las consecuencias de un colonialismo que realmente nunca desapareció, imponiendo o derrocando a gobiernos según sus intereses. Que huían de enfermedades mortales como el ébola, que sólo tienen importancia cuando las contraen ciudadanos europeos.

En los últimos meses hemos visto cómo este flujo migratorio ha incrementado de forma espectacular, provocando en tan sólo tres días más de 1.000 víctimas mortales. Las tres últimas embarcaciones naufrafadas partieron de las costas de Libia, escapando del caos y la desestabilización política que sufre el país tras la reciente invasión de la OTAN, que dejó a la mayor parte de su territorio controlado por el Estado Islámico.

Por todo ello, desde la asamblea de jóvenes de Moratalaz ‘Distrito 14’, queremos denunciar a través de esta acción simbólica que estas muertes -a las que podríamos calificar de asesinatos- tienen unos responsables claros: las medidas económicas y maniobras geopolíticas de esos estados representantes de un sistema que utiliza la mayor parte del continente africano para su propio rédito político y económico, sin importarles que millones de personas vivan en la miseria, que millones mueran de hambre, o que 1.000 de ellas se ahoguen a unos kilómetros de distancia en tan sólo tres días.


No son muertes, son asesinatos. 
Fotos de la acción:











Vídeo:

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